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Avicena Pássaro

HENRY CORBIN — AVICENA – O RELATO DO PÁSSARO



Henry Corbin – AVICENA E O RELATO VISIONÁRIO

Hasta en la cosmología de Avicena los Ángeles o Animas caelestes que mueven las Esferas son también Extranjeras llegadas al «Occidente celestial», igual que las Animae humanae son Extranjeras exiliadas en el «Occidente terrenal». El reino de la Luz comienza más allá, allí donde termina el aparato del poder cósmico.

En estas circunstancias, todo ese edificio está ahí para anunciar y denunciar al ser humano su cautividad, para provocar en él el despertar a la conciencia de su origen. La cúpula espléndida se convierte en jaula, en prisión de la que es preciso salir. El limite cósmico de las Esferas celestes no se experimenta ya como lo que unifica desde el interior hacia el exterior, sino como lo que se hace más pesado desde el exterior hacia el interior. Bajo este peso progresivamente creciente se angustia una existencia extranjera, y la sensación de ser Extranjero es el sentimiento dominante en todo gnóstico, lo que da a su conciencia su poder de exaltación. «Yo estaba allí, único y solitario, extranjero para los otros habitantes del albergue.» Sohravardi, el «recitador» del «Relato del Exilio Occidental», se verá arrojado al fondo de un pozo oscuro. El prisionero del aviceniano «Relato del pájaro», clamará su angustia. Idéntica dominante: el «extrañamiento». el sentimiento de no ser de aquí, de ser un «alógeno».


Segundo Corbin, há entre os textos gnósticos e a concepção aviceniana de Oriente uma correlação no tocante ao “tempo hierofânico”. Essa noção corbiniana corresponde a uma participação comum na experiência vivida pelos gnósticos. O mito cosmogônico das gnoses não é uma interpretação “científica” do universo, com a consequente concepção racionalizante. O cosmo gnóstico anuncia um modo de compreender e interpretar o universo, exterior às percepções sensíveis: é o que o autor entende por interpretatio mundi. Situado no mundo que ele interpreta, orientado por essa interpretatio mundi, o gnóstico determina sua experiência individual do espaço cósmico.

O cosmo é experimentado como uma cripta na arquitetura cósmica: sobre a Terra está o céu, representado por uma cúpula que encerra o místico como numa prisão ao mesmo tempo que o protege. Não é por acaso que Avicena emprega a metáfora da gaiola na Narrativa do Pássaro — Rissãlat at-Tayr, o texto seguinte a Hayy ibn Yaqzãn na trilogia do “ciclo visionário”. O pássaro (a alma), prisioneiro na gaiola, foge e voa para o alto, conservando porém as algemas. O texto relata a jornada do pássaro para se livrar das amarras. [Rosalie Helena de Souza Pereira, AVICENA: A VIAGEM DA ALMA]